Advanced LIGO detecta ondas gravitacionales por segunda vez en la historia

Si pudiéramos viajar en el tiempo 1.400 millones de años atrás, seríamos testigos de un asombroso evento. La colisión de dos agujeros negros, de un tamaño entre catorce y ocho veces la masa de nuestro Sol, respectivamente, y que produjo la segunda señal de ondas gravitacionales detectada en la historia.

El pasado 26 de diciembre de 2015 a las 03:38:53 h UTC, el observatorio Advanced LIGO consiguió percibir de nuevo ondas gravitacionales. Dichas ondas se produjeron hace miles de millones de años tras un estruendoso fenómeno provocado por la fusión de los agujeros negros. De manera simultánea, el evento generó una cantidad de energía más o menos equivalente a la masa del Sol, que se transformó en ondas gravitacionales. Es decir, la colisión de dichos agujeros negros ocurrió de forma similar a lo que pasa cuando tiramos una piedra en un estanque: en el lugar donde cae la roca, se produce una pequeña perturbación, que puede ser fácilmente identificable al observar las ondas que se propagan por el agua.

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